¿Hambre Emocional?

 Los seres humanos estamos acostumbrados a la rutina, nuestro cerebro funciona mejor cuando tiene ciertas actividades que debe repetir una y otra vez. Es por esto que al querer iniciar un nuevo plan de hábitos alimenticios, debemos reconocer que conductas en nosotros mismos nos alejan de nuestro objetivo.

emocion

Cuando decidimos hacer un cambio en nuestra dieta, podemos darnos cuenta de conductas que van muy ligadas a nuestra personalidad o forma de ser en ciertos momentos. Que la comida forma parte de nuestras emociones que no veíamos cuando no medíamos porciones y tipo de alimentos. Comer nos daba alegría, nos quitaba estrés y nos tranquilizaba en ciertas situaciones de nuestra vida.

El estrés nos genera obesidad, ya sea por una vida sedentaria o la falta de sueño, haciendo que hormonas de nuestro cuerpo eleven los deseos de ingerir alimentos con alto índice calórico. También es cuando estamos ansiosos o con problemas emocionales, que buscamos alimentos que tienen un elemento que se llama triptófano, un aminoácido que libera serotonina y nos vuelve más felices. En alimentos como el chocolate, el plátano, nueces o yogur.

Es por esto que parte del éxito en un nuevo plan de alimentación, radicará en saber identificar nuestras emociones, respondiendo estas preguntas:

1. ¿Tenemos antojo de comer porque lo necesitamos?

2. ¿Nos sentimos emocionalmente mal?

3. ¿Sentimos tristeza, angustia o estrés por algo que nos esté sucediendo?

4. ¿Estamos enojados u aburridos?

Muchas veces estas emociones que no podemos expresar, reconocer y aceptar, serán el principal obstáculo para lograr cambios en nuestros hábitos. Tal vez durante algún tiempo tengamos grandes resultados al sentirnos motivados, pero si no aprendemos a escucharnos a nosotros mismos, esos momentos de ansiedad nos harán salirnos de nuestro plan.

Debemos aprender a controlar la alimentación emocional, no siempre debemos comer porque estemos cansados, enojados, tristes o alegres, hay que aprender a controlar estas emociones que no siempre dependen de nosotros.

¿Qué podemos hacer?

1. Cambiar la rutina. Buscar nuevas actividades para tus momentos de ansiedad, que te mantengan ocupado y motiven tu creatividad.

2. Establecer nuevos hábitos alimenticios que sean más saludables para ti, como porciones pequeñas de comida durante tus colaciones en el día, que te mantendrán alejado de esos periodos críticos de ansiedad.

3. No te juzgues, reconocer que pasas por estos episodios es parte de conocerte a ti mismo, el cambio está en ti y en los resultados que verás al sentirte mejor.

Katy Arenas

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